Texto descriptivo


ENRIQUE SEMO, Profesor Emérito de la UNAM, nos cuenta sobre las aportaciones de Valentín Campa en la vida del
COMUNISMO MEXICANO

  • Me da mucho gusto estar aquí con el Doctor Enrique Semo, Profesor Emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

    Enrique, el motivo: conversar sobre tu amigo Valentín Campa Salazar, ese personaje trascendente de la vida de México y un elemento, un camarada (lo llaman ustedes) muy significativo al interior del Partido Comunista Mexicano. ¿Cuál es la primera cosa que te viene a la mente al escuchar el nombre Valentín Campa?.

    Eric Suzán
  • El dirigente obrero desde la edad de 15 años. Su padre era un pequeño comerciante y no quería que él fuera obrero, empleado, y le decía: “Guarda tu independencia”, pero Valentín fue atraído -desde muy tierna edad por los obreros y quiso compartir su vida con el movimiento ferrocarrilero. Pero yo diría: Toda la historia de las luchas obreras, durante más de 40 años, están ligadas -inevitablemente- al nombre de Valentín Campa.

  • ¿Cómo fue el primer encuentro? ¿En qué ocasión tuviste la oportunidad de conocerle, de interactuar con él?.

    Eric Suzán
  • Debo decir que no fue muy feliz (fue en 1964): cuando Valentín estaba preso debido a la gran huelga ferrocarrilera y Arnoldo Martínez Verdugo me convenció de que fuéramos a visitarlo a la prisión y fuimos. En lo que se llamaba “el pentágono”, una especie de centro que había...

    Enrique Semo
  • En Lecumberri…

    Eric Suzán
  • En Lecumberri… Lo trajeron, se sentó en una silla y a nosotros dos nos dejaron parados sin dejarnos sentar. Junto a él estaba un coronel del ejército, parado con las piernas bien separadas, las manos detrás del cuerpo y como vigilando todo lo que íbamos a decir.

    Enrique Semo
     
  • Le restringían mucho (por lo que cuenta en sus memorias): le restringían -de manera especial- el movimiento, el contacto con personas. Recibió un trato dispar en relación al que tenían otras personas que estaban recluidas ahí mismo en Lecumberri.

    Eric Suzán
  • Pues tenían muchas reservas acerca de sus múltiples relaciones con dirigentes obreros y dirigentes de la izquierda y trataban de minimizarlas, reducirlas al mínimo posible y eso fue lo que me extrañó: es que la plática fue sobre cosas intrascendentes (como si nos hubiéramos conocido siempre y reanudado una plática que venía de antes), porque no se podía hablar de cosas más serias.

    Enrique Semo
  • Entonces, Arnoldo Martínez Verdugo te dice: “Enrique, vamos a que conozcas a Valentín Campa” ¿qué sabias tú de Valentín Campa (antes de ese encuentro)?

    Eric Suzán
  • Bueno, en todos los libros sobre la historia del movimiento obrero (desde 1920) aparece Campa constantemente; yo lo conocía a través de esa literatura, pero de su personalidad me habló Arnoldo Martínez (que sí lo conocía desde mucho antes).

    Enrique Semo
  • ¿Qué tipo de persona te describió antes del encuentro?

    Eric Suzán
  • Me decía: “Mira: ahí vas a saber en realidad qué es la conciencia de la clase obrera, él es el símbolo -a través de las décadas- del desarrollo de esa conciencia”; porque -por delante de la imagen- él colocaba a la clase obrera, siempre, en el centro de su atención; en el centro de su discurso.

    Enrique Semo

     
  • Y desde muy joven ¿verdad? Él tiene este compromiso con la mejora de las condiciones de trabajo, con la mejora de las condiciones de vida; del compromiso con el ingreso; con la igualdad de trato en las distintas empresas al interior de las industrias (él trabaja como ferrocarrilero)…

    Eric Suzán
  • Y también trabajó como petrolero en Tamaulipas, pero básicamente como ferrocarrilero; y él cuenta en sus memorias cómo se hizo respetar, cómo se hizo con un nombre de un hombre recto entre los ferrocarrileros. Vivía con ellos, compartía todo, pero no estaba en los vicios (ahí sí, él se mantenía al margen)

    Enrique Semo
  • Y les ayudaba a organizarse ¿verdad?

    Eric Suzán
  • Les ayudaba en todo: en el trabajo cotidiano para que lo hicieran mejor, en organizar sus equipos de trabajo, y después -poco a poco- políticamente en sus derechos. Y a los 24 años (creo) entró en el Partido Comunista incluido por otros miembros (otros obreros ferrocarrileros).

    Enrique Semo
     
  • Me da la impresión de que era de una disciplina enorme Valentín Campa, incluso en las cuestiones del partido, del Partido Comunista. ¿Recuerdas tú qué impresión te da como camarada al interior del partido, en las interacciones que tienes con él esa primera ocasión y las posteriores?

    Eric Suzán
  • Nosotros compartimos ser miembros del Comité Central, es decir, del cuerpo dirigente del Partido Comunista, durante muchos años y a lo largo de esos años yo lo recuerdo como extraordinariamente puntual, extraordinariamente participativo, en casi todos los encuentros él hablaba, tomaba la palabra y (en ese sentido) yo lo considero un artífice principal (junto con Arnoldo Martínez Verdugo) en todos los cambios que se produjeron en el partido -precisamente en esos años-. Los cambios comenzaron en el 58 y duraron hasta el 81.

  • Era un actor importante en la deliberación pero -a la vez- relata que, muy pendiente de que, una vez que se adoptaba una directriz al interior, él sabía permanecer dentro del curso que marcaba.

    Eric Suzán
  • Sí, pues cumplió (en todo momento durante el periodo que estuvimos juntos) con ese principio del partido: que todo era discutible. Cualquier decisión estaba sujeta a discusión, pero -una vez que el Comité Central había tomado una resolución sobre esa discusión- todos debíamos acatar lo que se había decidido (aún si nuestra opinión estaba contra lo decidido) y Valentín no falló ni un momento (durante los años que lo conocí).

    Valentín sentía mucho en dos procesos que se ejercían sistemáticamente contra el Partido Comunista. Uno de ellos era la represión: ninguna organización de izquierda (con la excepción de los grupos guerrilleros) tuvo ese tipo de represión constante (como el Partido Comunista); y la segunda: las ofensivas de cooptación por parte del PRI, del gobierno que se hacía con mucha habilidad -sobre todo con miembros intelectuales del partido (pero también con otros)-: se les ofrecía toda clase de posibilidad, (no necesariamente dinero) de colaborar con el gobierno en cosas buenas que estaba haciendo el gobierno (por ejemplo en la ayuda a las comunidades indígenas; en ciertas medidas pro clase obreras, salariales; se les ofrecía la oportunidad de cooperar en la medida que aceptaban la disciplina del gobierno.

    Y Campa era muy sensible en la lucha contra esos dos fenómenos. Él fue el comunista más reprimido entre todos los comunistas: a los 27 años de edad fue ya condenado a muerte y escapó por milagro (si es que hay milagros…).

  • Esa ocasión donde hay una huelga y -dentro de los acontecimientos- llega a haber un descarrilamiento de un tren y lo responsabiliza Plutarco Elías Calles (quien en ese momento era el presidente de la República) y da la instrucción de que lo fusilen ahí, de inmediato. Y el gobernador de Tamaulipas intercede (sobre todo pensando en las consecuencias de cómo ese proceder podía alterar las condiciones del conflicto) y a través del telégrafo le insiste al presidente Calles -Emilio Portes Gil- que no lo lleve a cabo, que se retracte de la instrucción que ha dado.

    Eric Suzán
  • Así es. Es la vez que estuvo más cerca de la muerte. Él decía: “Mira: me han hecho prisionero tantas veces que ya no las cuento, pero nunca me capturaron (más que en aquella ocasión de la huelga del 27)”. Y entonces decía: “Un comunista debe estar listo para responder a la represión con la misma entereza que lleva sus tareas en general”, y fue un modelo en ese sentido.

    La otra cosa: la cooptación (que eran oleadas) generalmente venía desde la presidencia o las gubernaturas, y sí comenzaba a caminar: algún comunista se pasaba al gobierno, aceptaba colaborar con el gobierno.

  • Eric Suzán y Enrique Semo

     
  • Como esa vez que se acercan y le invitan a apoyar la campaña de reelección de Álvaro Obregón y él no acepta...

    Eric Suzán
  • No acepta. Y era muy duro con respecto a quienes se dejaban cambiar por el gobierno y muy vertical su actitud hacia la represión. En ese sentido también representa el espíritu del Partido Comunista. El partido cometió muchos errores y muchos aciertos en su desarrollo, pero no se puede negar que conservó -durante todo el tiempo- la independencia de un gobierno que era sumamente hábil en dominar todo lo que había en la política mexicana.

    Enrique Semo
     
  • Y en una circunstancia (como bien nos compartes) adversa, en términos de esa capacidad de seguir haciendo su trabajo, pero en etapas donde tenían –incluso- que pasar a la clandestinidad (dada la persecución que había -de parte de la policía, de las autoridades- hacia la labor política que llevaban a cabo).

    Eric Suzán
  • Valentín Campa (como todos los dirigentes principales del partido) pasó muchos años en la clandestinidad; un modo de vida que dirigentes (como, por ejemplo, el mismo Arnoldo Martínez Verdugo y otros) aprendieron; una manera de vivir: se hacían difíciles de encontrar y de apresar por la policía; y ese modo clandestino fue un modo de vida - muchos años- para Valentín Campa.

    Enrique Semo
  • No implicaba retraerse de la actividad, sino era seguir haciendo trabajo pero con el cuidado; con la precaución, que exigían las circunstancias (como la edición misma del periódico “El Machete”: hay un momento donde la policía les retira la imprenta que utilizaban y consiguen otra, y logran -durante varios años- no ser detectados en el trabajo)

    Eric Suzán
  • Así es. Valentín (en ese sentido) consideraba la actividad ilegal como parte de su vida. El Partido Comunista Mexicano nunca fue declarado ilegal por ley. Simplemente el gobierno evitaba esa declaratoria porque tenía efectos internacionales adversos. Entonces, combinaba los periodos de cierta legalidad con los periodos de ilegalidad absoluta. Un dirigente comunista vivía así: alternando momentos de ilegalidad.

    Por ejemplo: después de la huelga ferrocarrilera, él fue agarrado para internarlo en prisión, cuando él estaba totalmente en la ilegalidad; y él siempre decía que hubo un compañero que quién sabe a qué obedecía a quien había entrenado...

    Enrique Semo
  • El telegrafista que lo delata: finge que sigue compartiendo la causa y provoca el encuentro donde (después de muchos meses en que la policía no logra dar con Valentín) por fin le detienen. Con motivo de esa traición es que logran detectarlo.

    Eric Suzán
  • Sí, y debo decir que Valentín Campa es el símbolo de otra manera de hacer política, que tiene poco de común con la clase política de hoy (en que todo es escalar puestos; estar a la cabeza; hacerse famoso por lo hecho y por lo no hecho, también). Valentín Campa hacía una política que expresaba el sentimiento y los pensamientos de las masas en ese momento. Se equivocó en varias circunstancias (y quién no ¿verdad?), pero ése era su objetivo y -en ese sentido- es modelo de otra forma de hacer política (que hoy tiene pocos seguidores).

    Enrique Semo
  • Y en esta constancia que él muestra (por más de medio siglo) de activismo político: en este corte de identificación con la gente; de compromiso con la situación de vida; de trabajo, que enfrentaban conectándola con el contexto nacional (incluso con el contexto internacional), para abordarlo desde una perspectiva estratégica ¿de dónde sientes tú que venía esa capacidad de determinación que exhibía constantemente Valentín? ¿Por qué la fidelidad a la causa ante tanta adversidad; tanta complicación (el tener que operar en la clandestinidad; el estar luchando por transformar una sociedad? ¿Qué hace que Valentín Campa permanezca comprometido -de esa manera- con sus convicciones?

    Eric Suzán
  • La idea profunda de que México necesita una revolución para salir de los problemas de la dependencia; de la desigualdad; del poco desarrollo, en fin… lo típico de la historia contemporánea de México.

    La convicción de la revolución, la identificación con personajes internacionales, latinoamericanos, incluso mexicanos del pasado… era en él muy fuerte. “Yo quiero que me recuerden como un revolucionario fiel a las ideas que profeso”.

    Enrique Semo
  • Congreso PCM

     
  • ¿Y la amistad Enrique? (hay una interacción de veinte años entre Valentín Campa y Enrique Semo). Antes hay una interacción muy profunda de Valentín con la labor del presidente del Partido Comunista ¿qué nos puedes platicar de Valentín en plan de amigos? ¿cómo era la amistad con él?

    Eric Suzán
  • Mira: Primero, la gente debe saber que Valentín siempre vivió con una congruencia acorde con lo que pretendía ser: un obrero ferrocarrilero. Nunca aceptó de nadie -en ninguna situación- un modo de vida que fuera diferente al de un obrero calificado. Que eso era él ¿verdad? Y yo conocí su casa, fui un amigo de su hija Valentina y también mi familia estuvo relacionada con él. Por ejemplo, su principal ayudante fue mi hijo Anselmo y en sus memorias él decía: “… por fin un ayudante de la URSS que saca algún provecho” (dando a entender que él mismo no lo hizo). Mi otro hijo: Pedro, fue el chofer de Valentín durante casi 6 meses y contaba muchas anécdotas de su tarea. Yo, personalmente -como te dije al principio- di varias conferencias sobre Valentín (durante su vida y después en homenajes que le hizo la Cámara de Senadores) y ahí enaltecí a ese personaje extraordinariamente complejo, porque la vida privada de Valentín era la vida de clase obrera. No he conocido nadie cuya conciencia haya estado -a ese grado- relacionada con su sector de la población.

    Enrique Semo
     
  • Y, en ese aspecto, alguien que logra esa compenetración social tan importante, se vuelve un actor fundamental y, a su vez, un referente importantísimo cuando ya no está: ahora que se acercan los veinte años del deceso de Valentín Campa, es una figura que te despierta ¿qué tipo de reflexiones?...

    Eric Suzán
  • Bueno: Una vez a principios de los noventa -antes de su muerte- (Valentín se conservó lucido hasta el último momento) a veces la gente le decía: “Oye Valentín: ya estás muy grande, descansa ¿qué tienes que andar continuamente en reuniones?”; y él decía: “Yo no estoy viejo y les digo una cosa: Me voy a morir después de Fidel Velásquez, que fue mi adversario principal para liderar la CTM”.

    Enrique Semo
  • Fascinante -muy impresionante- la forma en la que cierra Valentín Campa su testimonio como comunista mexicano: (en la última página), está el comentario que hace él en el sentido de decir: “Desde muy joven di por hecho que iba a morir con los zapatos puestos y, sin embargo, me ha tocado hacer labor hasta hoy y me comprometo a seguir entregando todo en la medida en que mis capacidades me lo permitan” e increíble cómo ¡a los 90 años de edad! seguía involucrado en política ¿verdad?

    Eric Suzán
  • Sí, y lo importante: Durante los años 58 a 81 el partido conoció muchos cambios muy profundos: se pasó de la época de una política de apoyar en lo positivo y oponerse en lo negativo al gobierno, a una decisión de que los gobiernos del México del PRI eran gobiernos de la gran burguesía; por lo tanto, se debía mantener una posición “de oposición constante” (y claro: en momentos determinados, reconocer situaciones). Segundo, en la vida interna del partido hubo una cantidad de expulsiones; de divisiones en el pasado del partido, en donde se comenzó una política de pasar de unidad de partido a la unidad de pensamiento; y el Comité Central tenía muchas reuniones en que tenían oportunidad de manifestarse sobre problemas nacionales, locales o internacionales.

    Yo viví un periodo en que las reuniones del Comité Central eran por lo menos diez al año (con miembros de todo el país). Aunque muchas de esas reuniones fueron legales -en situación de legalidad total-, nos veíamos obligados a realizarlas con cuidado por el espionaje que ejercía el gobierno: había una casa determinada; entrábamos (muy discretos y uno por uno); la casa quedaba en la oscuridad en la noche; no se hacía ruido que pudiera escucharse afuera. Así dedicábamos tres días o cuatro a discutir los asuntos del país.

    Enrique Semo
  • Y luego se llegaban a quedar a dormir en esa misma casa, varias personas.

    Eric Suzán
  • Pues todas las del Comité Central. Ahí en camaradería: en el piso, uno junto al otro. Y después salíamos de la misma forma discreta en la que habíamos entrado.

    Enrique Semo

     
  • Enrique: Ahora que mencionabas la unidad de pensamiento, me viene a la mente esa coyuntura difícil -especial- que vive Valentín Campa y dan la orden cuando León Trotski deja la Unión Soviética; viene a México y está resguardado aquí (en la ciudad de México) y hay un grupo de comunistas que lo consideran un traidor al movimiento socialista y querían atentar contra su vida. Y Valentín no accede (a pesar de las presiones de parte de sus camaradas), él dice: “Somos revolucionarios pero no asesinos”. Recuerdas tú ¿cómo estuvo esa circunstancia?

    Eric Suzán
  • No fue una circunstancia que yo haya vivido, pero se discutió -mucho- en el partido en los años 60 y 70. Esas intervenciones de la Internacional Comunista, dentro de la vida del Partido Comunista Mexicano, obligándole a tomar una posición determinada sobre asuntos importantes. Y así fue con la presencia de Trotski en México en 1938. Ocurrió en la misma época en que la Unión Soviética haría juicios contra los dirigentes comunistas (Stalin acumuló todo el poder, entre el 36 y el 40). Esa misma posición tomó contra Trotski -y después, la Internacional Comunista emitió el mandato -claro- de participar en el asesinato de Trotski. Tanto Valentín Campa (como su compañero Hernán Laborde) se negó a eso, a lo que otros comunistas sí se prestaron.

    Enrique Semo
  • Y se indignan y los expulsan: Valentín es expulsado.

    Eric Suzán
  • Sí, pero no directamente. Se trató el asunto de Trotski para expulsarlo, indirectamente se dijo que no era suficientemente estalinista a raíz de un discurso que le dio a una secretaria para que se lo tecleara. En ese discurso Campa decía (varias veces) “Marxismo-Leninismo”, pero en aquellos años (estoy hablando del 39-40) debía decirse (por mandato de Stalin): “Marxismo-Leninismo-Stalinismo”. Entonces, él tachó (del discurso transcrito por la secretaria) todas las referencias a “Stalinismo” (a José Stalin, mismo), y la gente le preguntó: “¿Por qué tacharse lo de Stalin?”, y Valentín respondió: “Porque todavía está vivo y no sabemos si va a ser fiel al comunismo hasta la muerte”. Por eso lo había tachado.

    Enrique Semo
     
  • Enrique: Hablando de esa fidelidad… (normalmente los seres humanos resentimos ese tipo de situaciones donde estamos muy comprometidos con un grupo y -de repente- un segmento del grupo nos juega duro) Valentín -habiendo sufrido la expulsión del partido- tiene la resiliencia suficiente para regresar a él; reincorporase y entregarse -plenamente- a la actividad a pesar de esos años difíciles…

    Eric Suzán
  • Él organizó un grupo que se llamaba “el POCM” (Partido Obrero Campesino Mexicano) que era comunista, porque ya era costumbre que el partido -en sus funciones anteriores- también creara grupos disidentes que seguían en la línea del comunismo pero no estaban de acuerdo con el Partido Comunista Mexicano.

    Enrique Semo
  • En esto que comentabas hace rato de hacer oposición (al gobierno) a él le toca ser candidato a la presidencia, nominado por el Partido Comunista, en la elección en la que compite con José López Portillo (que es en 1975-1976).

    Eric Suzán
  • La situación fue así: El Partido Comunista siempre insistió (incluso estando declarado ilegal) en participar en los procesos de elección, porque quería participar en la vía -legal- electoral y democrática del país; pero estaba excluido de eso y, sin embargo, presentó candidatos a la presidencia (mucha veces en la forma ilegal). La campaña de Valentín Campa se hizo con 2 o 3 automóviles -un poco desvencijados- y unos pesos -no muchos- y se recorrió el país con él.

    Enrique Semo
  • 28 estados y obtiene una cantidad importante de votos ¿no es así?

    Eric Suzán
  • En varias instancias, calculada en más de un millón 800 mil votos.

    Enrique Semo
  • Que en esa época eran muchísimos (no había tantos electores registrados como ahora)...

    Eric Suzán
  • Así es. Y lo importante fue que levantó la figura del partido -enormemente-, porque López Portillo estaba haciendo una campaña sin contendiente legal; estaba haciendo una campaña contra los fantasmas.

    Enrique Semo
     
  • Sí: el Partido Acción Nacional (el PAN) decide no presentarse; está él solo –prácticamente- compitiendo (como dices) con nadie.

    Eric Suzán
  • Y entonces nació la idea, en los gobiernos mexicanos, de legalizar a la izquierda: hacer más presente una vida democrática, que la izquierda fuera también legal y -hay que decir también- eso es un gran cambio y el partido inmediatamente aceptó esa proposición.

    Enrique Semo
  • Y en ese sentido, Valentín ¿cómo percibe la circunstancia política de los distintos grupos de izquierda? ¿qué relación tenía -él- con los grupos de izquierda mexicana?

    Eric Suzán
  • Bueno: Él fue un partidario muy grande a partir de entonces (en que cambió la situación acontecida a lo largo de décadas). Él fue un partidario -muy decidido- por el registro de los partidos de izquierda, o sea: su organización; su derecho a competir, y todo eso… Y también participó decididamente (con esa campaña) en hacer necesaria esa reforma; en legalizar a los grupos de la izquierda mexicana. El Partido Comunista fue el primero que logró su registro e -inmediatamente- lo puso a disposición de otros grupos de izquierda que quisieran participar en elecciones. Ese proceso llevó a la fundación del PSUM y a la desaparición de un partido que llevaba en la historia de México –ininterrumpidamente- desde 1919 hasta 1981.

    Enrique Semo
  • ¿Qué partido fue particularmente importante para Valentín (además del Partido Comunista? ¿Habría alguno en el que lograste percibir un gran interés de parte de él?

    Eric Suzán
  • Valentín fue el principal dirigente de un partido más pequeño que se llamaba POCM. Éste marcó muchos años en su vida. Pero debajo o al lado de éste, los problemas del movimiento obrero lo hacían salir de esa organización para un escenario mucho más amplio.

    Y, por ejemplo, en 1959 participó activamente en la huelga de los ferrocarrileros y fue el momento más álgido de una rebelión sindical muy amplia, que fue una rebelión no solo por aumentos de salario (porque había habido una devaluación y crecían los costos de vida), sino -fundamentalmente- por la independencia de los sindicatos del sistema corporativo en que tenía el PRI a los sindicatos (en los cuales el PRI nombraba a su dirigente personal quien se encargaba de que todos los actos del sindicato fueran acordes con los mandatos del señor presidente). Pasó con los maestros; los telegrafistas; los obreros y los petroleros.  Después, el gran sindicato de ferrocarrileros, se revelará -por primera vez- con un doble contenido: el aspecto económico y, sobre todo, el aspecto de la libertad sindical; de la independencia

    Enrique Semo
     
  • Y -en esos términos- también es interesante que Valentín Campa (siendo un convencido absoluto de la causa política) haya peleado -toda su vida- porque prevaleciera la libertad al interior de cada trabajador de elegir la posición política con la que simpatizara y porque no se buscara que los trabajadores necesariamente se afiliaran al Partido Comunista como única opción. Sino que él siempre decía: “Que haya libertad; respeto al pensamiento político de cada quien y que no se trate de que (por pertenecer al sindicato) el trabajador tenga que militar en un partido en específico

    Eric Suzán
  • O sea: el sindicato como una organización soberana para su vida entera y eso es lo que llevó al gobierno -más que las demandas económicas (las cuales fueron más o menos satisfechas)-. Pero ese aspecto político de poder elegir a sus propios dirigentes, al gobierno (que estaba a la cabeza de un sistema corporativo completamente: las organizaciones dependían del gobierno)...

    Enrique Semo
  • ¿Te tocó vivir aquella ocasión en la que se está creando un nuevo partido político (como parte del esfuerzo de unir a las izquierdas) y Valentín pide -expresamente- haya elecciones de la directiva del nuevo partido porque había un grupo que estaba con la pretensión de pasar a ella -en automático- desde la directiva del partido que se estaría extinguiendo (pero que engrosaría las filas del nuevo partido) y Valentín expresamente pide que haya elecciones?

    Eric Suzán
  • ¡Cómo no! Es verdad. Y bueno, él tenía una gran sensibilidad de detectar a cualquiera que quisiera acumular poder por una vía ajena a la democracia e ilegal (así fuera al interior del partido, lo combatía también). Contribuyó a hacer el partido -los últimos años- mucho más democrático que en años anteriores.

  • En esta anécdota ¿su voz pesa en el grupo que estaba conformando el nuevo partido político (cuando él dice: “Momento: ¡Que haya votaciones!”)?

    Eric Suzán
  • Totalmente. Él perteneció al grupo que resolvió el problema de la unidad de la izquierda (se le puede llamar “el grupo dirigido por Arnoldo Martínez Verdugo”), conformado por siete u ocho dirigentes muy conocidos a nivel nacional (eran dirigentes campesinos, obreros e intelectuales). Valentín formaba parte de ese grupo, así que él comparte con ellos el honor de haber logrado la unidad de la izquierda. Y (ya respecto al PRD) aquí hay que decir que (a pesar de que) en el PRD Valentín era muy grande, fue hecho a un lado: no le fue dado el lugar que se merecía y fueron muchas las fuerzas que dominaron.

  • Y, a su vez, hay una anécdota: cuando él es Diputado Federal hay un momento donde todos los diputados están a favor de que Valentín Campa presida la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Después de haber sido perseguido por el Estado mexicano y de haber estado en la cárcel en 12 ocasiones, sus compañeros diputados le reconocen (hasta los de otros partidos) la contribución a México y están a favor -en una votación- de que él presida la Mesa Directiva.

    Eric Suzán
  • Así es.

    Enrique Semo
     
  • Entonces, hay -también- el reconocimiento (en otros aspectos) a su gran contribución...

    Eric Suzán
  • Durante su vida, él fue símbolo de oposición. Los símbolos de oposición son combatidos con una ferocidad tremenda: se les echa lodo; se circulan mentiras; se les calumnia. Por ello no es tan fácil apreciarles bajo semejante penumbra. Ahora que ya no está, su grandeza de personalidad queda clara.

  • En esa remembranza de Valentín Campa ¿qué ejemplo nos da a las mexicanas y mexicanos de hoy?

    Eric Suzán
  • Primero: De honestidad; de unidad y de firmeza de las convicciones. No prostituirse; no corromperse (sea cual sea la propuesta). No ceder en sus convicciones -sean las que sean-. Realmente -en ese sentido- es un personaje de una actualidad extraordinaria. Segundo lugar: la fidelidad a las ideas. Un partido o una fuerza organizada lo que tiene que hacer no es promover a sus personalidades sino promover su causa; ser fiel. Las decisiones no se toman en función de los intereses ni de las personalidades, sino de los intereses, de las ideas de clase. Yo creo que esos son dos ejemplos que no deben morir.

    Enrique Semo
  • En el fuero de la amistad (en tu ánimo Enrique) ahora que has estado platicando de tu gran amigo Valentín Campa, aquí con nosotros ¿algo que te venga a la mente (algún recuerdo, alguna anécdota, algún sentimiento) que nos puedas compartir?.

    Eric Suzán
  • Sí: en una reunión del Comité Central -ya en los años 80 (antes de la fusión) o fines de los 70- Valentín Campa levanta la mano, pide intervenir, y entonces él dice: “Yo propongo que Diego Rivera sea expulsado del Partido post mortem”. Se hizo un silencio total: no se entendía bien lo que quería decir Valentín ¿Qué es eso de expulsar un miembro del partido post mortem? Después yo me dí cuenta: Diego Rivera fue el más proclive a negociar con los gobiernos para poder ir a hacer sus murales. A mí me parece que